Las frases más peligrosas ( y comunes) en senderismo:

  • Malo será que pase….
  • Yo llevo toda la vida saliendo al monte y nunca me pasó nada.
  • Vi a un influencer en …….. que el lo hizo sin problemas.
  • Quiero la mochila mas pequeña y ligera que en total solo voy a llevar una pequeña botella de agua para una ruta de un día.
  • Yo voy en grupo y supongo que el de delante sabrá lo que hace, yo sigo al resto.

y como estas podríamos poner 40 o 50 más, pero vamos en sí al artículo.

Durante años, el senderismo fue percibido como una actividad “segura por defecto”: caminar por un entorno natural, con desniveles moderados y sin la exposición técnica de la escalada o el alpinismo. Sin embargo, la realidad operativa de los servicios de rescate, emergencias y federaciones de montaña apunta a una tendencia clara: cada vez hay más incidentes en actividades aparentemente sencillas, y una parte importante de ellos tiene un denominador común: falta de formación práctica y de cultura de seguridad.

Desde Orosa Aventura con este artículo no pretendemos alarmar o decir que no se realice senderismo «al contrario !!! » . Pretende poner encima de la mesa un hecho: el riesgo en montaña no depende solo del “tipo de montaña”, sino de cómo se planifica, se interpreta el entorno, se gestiona el grupo y se actúa cuando las cosas se tuercen. Y hoy, con el boom del outdoor, la meteorología más extrema y la dependencia del móvil, la brecha entre “salir al monte” y “salir con criterio” se está notando en los rescates.

El dato incómodo: los rescates crecen y el senderismo está en el centro

Los balances regionales e informes de seguimiento de rescates en España muestran incrementos de intervenciones y un peso elevado del senderismo en la accidentalidad, especialmente en zonas “no alpinas” o en itinerarios infravalorados. En Aragón, por ejemplo, el balance de 2024 reporta 609 rescates, 942 personas auxiliadas y 25 fallecidos, con referencias explícitas a la sobreestimación y a que el senderismo es una de las actividades donde más incidentes se producen.

Quizás las redes sociales y el exponerse demasiado para sacar o conseguir «la foto» tienen ultimamente algo que ver.

A escala nacional, distintos resúmenes y coberturas periodísticas coinciden en situar el volumen anual de rescates de montaña en cifras muy altas, con el GREIM como actor clave; se citan 1.293 rescates en 2024 y se señala que la presión operativa se mantiene elevada.

Y desde el ámbito federativo, hay otro mensaje relevante: la formación reduce incidentes. En Cantabria, por ejemplo, se atribuye una reducción de accidentalidad entre personas federadas a campañas y formación, con descensos reportados en accidentes y accidentes graves.

No es que “la montaña sea más peligrosa” por sí sola; es que hay más exposición (más gente), más confianza en rutas fáciles y más errores de base como los que acontinuación vamos a tratar.

Por qué el senderismo “fácil” se vuelve peligroso

1) La ruta es sencilla… hasta que cambia……

La misma senda puede ser cómoda con buena visibilidad y seca, y volverse problemática con niebla, barro, hielo, viento lateral, crecida de ríos o caída de ramas, todos sabemos que un día estupendo y maravilloso, en minutos se puede volver en nuestra contra. En inviernos con nieve inestable, por ejemplo, las noticias avisan de episodios graves vinculados a aludes en zonas de montaña, recordando que el riesgo real no siempre se percibe desde el parking.

Qué podemos hacer:

  • Consultar previsión meteorológica y si procede, boletines nivológicos y de peligro de aludes antes de salir.
  • Establecer umbrales de renuncia (si baja la visibilidad, si sube el viento, si se forma hielo, si el grupo se retrasa).
  • Plan B y puntos de escape o acortar la ruta: no es “por si acaso”; es gestión del riesgo y seguridad.

2) Dependencia del móvil: el “GPS” no es formación

En Orosa Aventura solemos usar aplicaciones y GPS en nuestras rutas, pero tambien sabemos manejar una brújula y un mapa o orientarnos por indicios y recalcular la ruta sobre el terreno.

Aplicaciones y tracks han democratizado el acceso a rutas, pero también han generado una falsa sensación de control: se sigue una línea en pantalla sin comprender terreno, horarios, orientación ni lectura del mapa. Cuando falla la batería, la cobertura o el teléfono, aparece el problema: no se sabe navegar ni reevaluar y vienen las emergencias.

Qué hacer correctamente

  • Aprender navegación básica: interpretación de mapa, lectura de relieve, orientación por referencias.
  • Llevar energía de respaldo (baterias externas o Powerbanks ) y, sobre todo, llevar la parte analógica mínima (mapa impreso o descargado + Brújula + lectura real del entorno).

3) La mayoría de incidentes nacen de “errores humanos” previsibles

Los informes y balances regionales insisten en patrones repetidos: sobreestimación, mal cálculo de horarios, equipo insuficiente y falta de planificación.

Qué hacer correctamente

  • Horarios realistas: ritmo del más lento, paradas, margen de seguridad.
  • Equipo mínimo por capas y por condiciones (no por estación del año).
  • Cultura de “renuncia temprana”: dar la vuelta no es fracaso; es criterio.
  • Formación adecuada y adaptación al medio
  • Mínimo material de emergencias y supervivencia.

El factor formación: lo que cambia cuando sabes lo que haces

Aquí está el núcleo del artículo. La formación no es “saber mucho”. Es saber hacer lo básico bajo estrés.

A) Planificación profesional en 10 minutos (antes de salir)

  1. Objetivo y ruta (distancia, desnivel, puntos críticos).
  2. Meteorología y ventana horaria.
  3. Hora límite de retorno (turnaround time).
  4. Plan B y vías de escape.
  5. Comunicación del itinerario a una tercera persona.
  6. Material y ropa acorde al peor escenario plausible.
  7. Normas de coordinación y seguridad en el grupo mientras caminamos.

Ese checklist es exactamente lo que reduce la improvisación, que es la antesala de muchos rescates.

B) Material mínimo que evita la mayoría de sustos

Sin entrar en “mochilas infinitas”, hay un mínimo de seguridad:

  • Abrigo (capa térmica + cortavientos/impermeable).
  • Luz frontal y pilas/batería (aunque “no sea ruta nocturna”).
  • Agua y aporte energético.
  • Botiquín básico y conocimientos para usarlo.
  • Manta térmica o sistema de abrigo de emergencia.
  • Silvato de emergencia.
  • Medio de comunicación con batería y plan de cobertura. (walkie PMR o tlf movil)
  • Y después todos aquellos elementos que consideremos para esa actividad.

La clave no es poseerlo: es saber cuándo se usa y por qué. Recuerda que mas que llenar la mochila de cosas. Lo mejor es llenar nuestra cabeza de conocimientos, ocupan menos y son más útiles.

C) Gestión de grupo: el gran olvidado

Muchos incidentes se agravan por mala gestión humana: el grupo se separa, el ritmo se descontrola, se improvisa una decisión sin información o se minimiza la fatiga del compañero.

Este es un tema al que damos mucha importancia en nuestros cursos en Técnicas de Supervivencia la gestión del grupo, dinámicas y respuesta en grupo ante una emergencia en el medio natural.

Qué hacer correctamente

  • Regla básica: el grupo es una unidad; se camina al ritmo del más lento.
  • Siempre tener el control de la velocidad en el grupo.
  • Gestión psicológica de los individuos más cansados o fatigados.
  • Mantener la moral de todo el grupo. ( la risa es la mejor medicina)
  • Micro-decisiones: parar antes de que el cansancio sea crítico.
  • Liderazgo funcional: alguien decide, pero con datos, y revisa la decisión si cambia el contexto.

Qué hacer si ya hay un incidente: actuar bien marca la diferencia

En rescate, el tiempo importa. Pero más importa no empeorar el escenario.

1) Proteger: evitar que el incidente se haga doble

2) Evaluar: qué está pasando de verdad ( ¿es necesario llamar a equipos de rescate? o ¿lo gestionamos nosotros?

3) Avisar: llamada eficaz al 112

Da información concreta: se breve y conciso ( ahorra bateria del movil)

  • Punto exacto (coordenadas, referencia visible, altitud aproximada).
  • Señales internacionales tierra aire, balizamiento de nuestra posición.
  • Qué ha ocurrido, cuántos afectados, estado (consciente, heridas, prelación).
  • Condiciones del entorno (visibilidad, viento, acceso por pista/senda).
  • Si tenéis luz, agua, comida, abrigo, posibilidad de permanecer seguros.

4) Señalizar y preparar la espera

  • Haceros visibles: frontal, colores, ubicación despejada si es segura, balizar o señalizar la zona.
  • No “mover” al herido sin criterio si hay riesgo de empeorar lesión.
  • Mantener calor, hidratación si procede, y control del estrés.

En resumen: el senderismo no es peligroso; peligrosa es la falsa seguridad y conocimientos.

La evidencia práctica de los servicios de rescate y los balances regionales refuerza una idea: los accidentes no se concentran solo en grandes cimas; aparecen donde hay más exposición, más confianza y menos preparación.

El senderismo es una actividad magnífica, accesible y saludable. Pero precisamente por ser accesible, exige una cosa que mucha gente no se plantea: formación mínima y hábito de prevención. Igual que nadie conduciría sin aprender normas básicas, no tiene sentido entrar en un entorno cambiante (y a veces hostil) sin aprender lo esencial. ( adaptación al medio)

Qué formación mínima debería tener cualquier senderista

Se trata de una formación «mínima» no de conocer en profundidad cada tema.

  1. Planificación de ruta y gestión de tiempos.
  2. Meteorología aplicada al terreno.
  3. Orientación básica (mapa, relieve, referencias).
  4. Equipo mínimo y cómo usarlo. Equipo de supervivencia y emergencias.
  5. Primeros auxilios en medio natural y toma de decisiones.
  6. Gestión psicológica del estrés y liderazgo en grupo.
  7. Protocolos de actuación y comunicación con emergencias.

Recuerda que cuando las cosas se complican, los conocimientos y habilidades adquiridas son lo que nos pueden salvar o ayudar a los demás.

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