Cuando hablamos de supervivencia y emergencias, la mayoría de las personas piensa en cuchillos, fuego, refugios, agua o primeros auxilios. Sin embargo, la realidad es que la herramienta más importante que llevamos siempre con nosotros es nuestro cerebro.

Estos pequeños trucos los solemos mencionar en casi todas las rutas y cursos que realizamos en Orosa Aventura, pero en este artículo vamos a profundizar más en ellos.

Numerosos estudios sobre supervivencia, resiliencia y comportamiento humano en situaciones críticas coinciden en que las personas que sobreviven no son necesariamente las más fuertes ni las más preparadas físicamente, sino aquellas que son capaces de gestionar sus emociones, mantener la calma y tomar decisiones eficaces bajo presión.

En este artículo vamos a conocer tres herramientas psicológicas extraordinariamente útiles para afrontar situaciones de emergencia:

  • El Patrón Mental de 3 Pasos
  • Las Técnicas de Refuerzo de la Voluntad
  • El Sistema de Activación Reticular (SAR o RAS)

Y, sobre todo, veremos cómo aplicarlas de forma práctica en el medio natural y en situaciones de emergencia reales.

1. El Patrón Mental de 3 Pasos

¿Qué es?

En una situación de emergencia, ya sea en la montaña, durante una actividad de senderismo, en un accidente de tráfico o ante cualquier acontecimiento inesperado, el principal enemigo no suele ser el entorno, sino nuestra propia reacción ante él.

Numerosos estudios sobre comportamiento humano en situaciones críticas han demostrado que las personas sometidas a altos niveles de estrés experimentan una disminución temporal de su capacidad para razonar, analizar información y tomar decisiones. El miedo, la incertidumbre y la presión provocan lo que conocemos como “estrechamiento cognitivo”, un fenómeno por el cual nuestro cerebro se centra únicamente en la amenaza inmediata, reduciendo nuestra capacidad para ver alternativas o soluciones.

Es precisamente en esos momentos cuando muchas personas comienzan a actuar de forma impulsiva:

  • Caminan sin rumbo intentando encontrarnos como por arte de magia.
  • Corren innecesariamente aumentando el agotamiento.
  • Toman decisiones precipitadas sin analizarlas.
  • Olvidan utilizar recursos que llevan consigo.
  • Cometen errores que agravan la situación inicial.

En supervivencia existe una máxima muy conocida:

“La mayoría de los problemas graves comienzan con una mala decisión tomada en los primeros minutos.”

Y la mente comienza a pensar:

  • ¿Y ahora qué hago?
  • ¿Cómo voy a salir de esta?
  • ¿Y si empeora?
  • ¿Y si me equivoco?

Este exceso de información provoca bloqueos, ansiedad y errores de decisión.

Por ello, muchos programas de supervivencia y gestión de emergencias utilizan modelos sencillos como el conocido método STOP (Stop, Think, Observe, Plan), basado en detener la reacción impulsiva y recuperar el control cognitivo.

Una adaptación muy práctica para el medio natural es el llamado:

Patrón Mental de 3 Pasos

Paso 1: Detente

  • No hagas nada impulsivamente.
  • Respira (tranquilidad…..).
  • Tu primera misión no es caminar, correr ni actuar.
  • Tu primera misión es recuperar el control mental.

Paso 2: Analiza

Pregúntate:

  • ¿Qué ha ocurrido?
  • ¿Cuáles son los peligros reales?
  • ¿Qué recursos tengo?
  • ¿Qué necesito ahora mismo?

Paso 3: Actúa

  • Solo cuando hayas evaluado la situación.
  • Y siempre comenzando por la acción más importante.
  • No pienses en resolver todo el problema.
  • Piensa únicamente en el siguiente paso.

Ejemplo práctico

Imagina que durante una ruta de senderismo te das cuenta de que te has desorientado.

La reacción instintiva que casi todos podemos tener suele ser:

  • caminar más rápido
  • buscar desesperadamente el camino
  • llamar a alguien sin saber dónde estás

Resultado: Cada vez estamos más perdidos y más lejos.

Aplicando el patrón de 3 pasos:

1. Detente

Te sientas y te abrigas.

Bebes agua.

Respiras profundamente (sistema de 4/4) que en otro artículo hablaremos

2. Analiza

Compruebas:

  • mapa
  • brújula
  • GPS
  • referencias del terreno

3. Actúa

Determinas tu posición aproximada y estableces un plan. O subes a un punto relativamente cercano y alto para ver mejor puntos de referencia, publos, lagos, carreteras, embalses, montañas etc.

Has pasado de ser parte del problema a convertirte en parte de la solución.

2. Técnicas de Refuerzo de la Voluntad

En cualquier situación de supervivencia o emergencia llega un momento en el que el problema deja de ser técnico y se convierte en psicológico.

Puede que sepamos cómo orientarnos, cómo construir un refugio, cómo encender un fuego o cómo solicitar ayuda, pero si nuestra mente se rinde antes que nuestro cuerpo, todas esas habilidades perderán gran parte de su valor.

La voluntad es la capacidad de continuar actuando a pesar del cansancio, el miedo, la frustración, el dolor o la incertidumbre. Es el motor interno que nos permite seguir avanzando cuando las circunstancias son adversas y cuando la solución parece estar todavía muy lejos.

En Orosa Aventura solemos decir que existe una enorme diferencia entre estar cansado y estar derrotado.

El cansancio afecta al cuerpo; la derrota comienza en la mente.

A lo largo de la historia encontramos numerosos ejemplos de supervivientes de accidentes, naufragios, catástrofes naturales o situaciones extremas que lograron salir adelante gracias a una extraordinaria determinación mental. Muchos de ellos no poseían conocimientos avanzados de supervivencia ni una preparación física excepcional, pero compartían una característica común: se negaron a abandonar.

La psicología moderna denomina a esta capacidad resiliencia, es decir, la habilidad para adaptarse, resistir y recuperarse frente a situaciones difíciles. Diversos estudios han demostrado que las personas con altos niveles de resiliencia son capaces de soportar mejor el estrés, mantener una actitud más positiva y encontrar soluciones incluso en entornos muy desfavorables.

Sin embargo, existe un aspecto especialmente interesante: la voluntad no es una cualidad con la que se nace o no se nace. Al igual que la fuerza física o la resistencia cardiovascular, puede entrenarse y fortalecerse con práctica.

Cada vez que terminamos una actividad exigente, completamos una ruta complicada, superamos una noche de vivac bajo condiciones adversas o resolvemos un problema que parecía imposible, estamos reforzando nuestros mecanismos psicológicos de resistencia. Por que la mente tambien se entrena.

Por eso, una de las diferencias más importantes entre una persona entrenada y otra sin experiencia no suele encontrarse únicamente en sus conocimientos técnicos, sino en la confianza que ha desarrollado en su capacidad para superar dificultades.

Cuando aparecen el frío, la lluvia, la desorientación, el agotamiento o el miedo, la mente comienza a buscar excusas para detenerse:

  • “No voy a ser capaz.”
  • “Esto es demasiado difícil.”
  • “No merece la pena seguir.”
  • “No puedo más.”
  • “estoy retrasando al grupo”

Si permitimos que esos pensamientos tomen el control, nuestra capacidad de actuación disminuirá rápidamente.

Por el contrario, cuando aprendemos a gestionar nuestro diálogo interno y a reforzar nuestra voluntad, sucede algo extraordinario: comenzamos a descubrir que somos capaces de soportar mucho más de lo que imaginábamos.

Como suele decirse en los entornos de montaña, rescate y supervivencia:

“El cuerpo suele rendirse mucho después de que la mente haya decidido hacerlo.”

Técnica 1: Fragmentar el problema

Uno de los errores más frecuentes es intentar resolver toda la emergencia de golpe. queremos resolver de manera rápida la situación y no siempre todo tiene una rápida resolución a veces necesitamos seguir unos pasos para que la mente no se abrume.

  • Piensa: Divide el problema.
  • No pienses: “Tengo que sobrevivir toda la noche.”
  • Piensa: “Tengo que encontrar refugio antes de una hora.”
  • Y Después: “Ahora necesito agua.”
  • Y Después “Ahora necesito encender fuego.”

Los estudios sobre gestión de crisis muestran que dividir las tareas en acciones pequeñas reduce la sensación de impotencia y facilita la toma de decisiones.

Técnica 2: Objetivos de corto alcance

Las Fuerzas Armadas y los equipos de rescate utilizan constantemente este principio. para realizar una acción concreta de manera efectiva debemos de pensar en esa acción no pensar en todas las acciones que debemos de realizar durante una larga ruta o en una operación de rescate.

No se piensa en el final. Se piensa en el siguiente objetivo.

Por ejemplo:

  • Llegar a aquella roca.
  • Alcanzar la siguiente loma.
  • Completar los próximos 500 metros.

Cada pequeño éxito genera confianza. Y la confianza genera más voluntad.

Técnica 3: Diálogo interno positivo

En una situación de emergencia, la voz que más escucharemos será la de nuestra propia mente. Esa conversación interna puede convertirse en nuestro mejor aliado o en nuestro peor enemigo.

Cuando aparecen el miedo, el cansancio o la incertidumbre, es habitual que surjan pensamientos negativos como:

  • “No puedo hacerlo.”
  • “Estoy perdido.”
  • “Esto va a salir mal.”
  • “No voy a ser capaz.”

Estos pensamientos aumentan el estrés, reducen la confianza y dificultan la toma de decisiones.

El diálogo interno positivo no consiste en engañarse ni en ignorar la realidad, sino en dirigir conscientemente nuestros pensamientos hacia la acción y la solución. Consiste en sustituir frases derrotistas por mensajes útiles y orientados a la supervivencia:

  • “Mantén la calma.”
  • “Un paso cada vez.”
  • “Ya he superado situaciones difíciles antes.”
  • “Voy a centrarme en lo que puedo hacer ahora.”

Numerosos estudios sobre resiliencia, rendimiento bajo presión y supervivencia psicológica demuestran que las personas que mantienen un diálogo interno constructivo gestionan mejor el estrés, conservan la motivación y toman decisiones más eficaces.

En supervivencia existe una regla sencilla:

Si no controlas tus pensamientos, tus pensamientos acabarán controlándote a ti.

Técnica 4: Visualización

Muchos rescatadores, militares y deportistas utilizan la visualización mental. el ejemplo más claro lo tenemos en deportistas como pilotos de formula 1 o esquiadores, cuando en su mente simulan la carrera, lo que tienen que hacer ciando cambiar de marcha, las curvas y el recorrido.

Consiste en imaginar previamente:

  • cómo resolveremos el problema
  • cómo encontraremos la salida
  • cómo llegaremos al refugio

Nuestro cerebro procesa esas imágenes como una especie de ensayo previo.

Esto reduce la incertidumbre y aumenta la confianza.

3. El Sistema de Activación Reticular (SAR)

¿Qué es?

Nuestro cerebro recibe cada segundo una cantidad enorme de información procedente del entorno: sonidos, olores, movimientos, colores, sensaciones corporales, conversaciones, cambios de temperatura y miles de estímulos más. Si intentáramos procesarlos todos al mismo tiempo, sería imposible concentrarnos o tomar decisiones de forma eficaz.

Para evitarlo, nuestro organismo dispone de un mecanismo extraordinario conocido como Sistema de Activación Reticular (SAR), una red neuronal situada en el tronco encefálico cuya función principal es actuar como un filtro de atención. Su trabajo consiste en seleccionar qué información considera importante y llevarla a nuestra consciencia, mientras ignora gran parte del resto de estímulos.

En otras palabras, el SAR funciona como el buscador de nuestro cerebro. Le dice a nuestra mente:

“De todo lo que está ocurriendo a tu alrededor, esto es lo que merece tu atención.”

Lo más interesante es que este sistema no decide por sí solo qué es importante. En gran medida, se guía por aquello en lo que estamos pensando, por nuestras preocupaciones, nuestros objetivos y nuestras expectativas.

Sistema de Activación Reticular (SAR)

Su función principal es actuar como un filtro.

Cada segundo recibimos millones de estímulos:

  • sonidos
  • colores
  • movimientos
  • olores
  • sensaciones

Si nuestro cerebro procesara todo al mismo tiempo nos volveríamos locos. Por eso el SAR decide qué información es importante y cuál no.

Un ejemplo cotidiano

Cuando compras un coche nuevo. De repente empiezas a ver ese mismo modelo por todas partes. No es que haya más coches. Es que tu SAR ahora considera esa información importante.

El SAR en supervivencia

Aquí es donde aparece algo fascinante.

Si tu mente se centra únicamente en el peligro:

  • oscuridad
  • frío
  • cansancio
  • miedo

Tu SAR comenzará a mostrarte más peligro. Todo parecerá peor.

Pero si diriges conscientemente tu atención hacia:

  • recursos
  • soluciones
  • oportunidades

Tu cerebro empezará a detectarlas.

Ejemplo práctico

Estás perdido en una montaña.

Mentalidad negativa:

  • Estoy perdido.
  • No sé dónde estoy.
  • Voy a pasar la noche aquí.

Tu atención se centra en el miedo.

Mentalidad operativa:

  • Necesito agua.
  • Necesito un refugio.
  • Necesito identificar referencias del terreno.

De repente empiezas a ver:

  • posibles refugios naturales
  • senderos
  • puntos elevados para orientarte
  • recursos que antes ignorabas

No ha cambiado el entorno. Ha cambiado tu foco de atención. Y con ello lo que tu cerebro es capaz de percibir.

Cómo combinar las tres herramientas

Cuando ocurre una emergencia:

1. Aplica el Patrón Mental de 3 Pasos

  • Detente
  • Analiza
  • Actúa

2. Refuerza tu voluntad

  • Divide el problema
  • Céntrate en objetivos pequeños
  • Mantén un diálogo interno positivo

3. Activa correctamente tu SAR

Busca:

  • recursos
  • soluciones
  • oportunidades

No te obsesiones con el problema. Concéntrate en la solución.

En supervivencia, la diferencia entre el pánico y la eficacia rara vez está en el equipo que llevamos en la mochila.

Está en nuestra mente.

El Patrón Mental de 3 Pasos nos ayuda a recuperar el control. Las Técnicas de Refuerzo de la Voluntad nos permiten seguir avanzando cuando todo parece difícil.

Y el Sistema de Activación Reticular dirige nuestra atención hacia aquello que realmente puede ayudarnos a salir adelante.

Porque en una emergencia, la pregunta no es únicamente:

“¿Qué herramientas llevo?”

La pregunta verdaderamente importante es:

“¿Cómo estoy utilizando la herramienta más poderosa que poseo: mi cerebro?”

Orosa Aventura
La aventura no se cuenta, se vive. Pero para vivirla con seguridad, primero debemos aprender a dominar nuestra mente.

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